Deudas, hambre y revolución

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Los estados deben decidir como pagan los gastos comunes.
Gastos que pueden ser mayores o menores pero que se deben pagar si se quiere que los estados continúen.
Tal vez lo que se desea en realidad es que desaparezcan los estados, por mí de acuerdo, pero quede como quede el mundo, aunque solamente quede un estado mundial, o incluso ningún estado, los gastos comunes se deben pagar.
Supongamos un mundo donde no haya un estado central, ni siquiera estados nacionales.
Supongamos un mundo donde los ciudadanos se unan libremente en conjuntos con fines sociales.
Bien pues aun en este mundo ideal, los gastos comunes se deben pagar.
Supongamos que estos gastos se paguen voluntariamente y que los que más tienen, los que más saben, los que más pueden den libremente más.
De todas formas los gastos tanto individuales como colectivos se han de pagar.
En el mundo de hoy, con estados nacionales, con distintas monedas, con distintas capacidades técnicas, científicas y económicas nos encontramos con que se nos dice que la forma de pagar estos gastos son generando más deudas.
Mi opinión es que esta forma de vivir es en realidad una forma de esclavitud.
De una forma u otra las deudas se pagan y con intereses.
Yo creo que las deudas generan hambre.
Los ricos y poderosos siempre se libraran de una parte de sus impuestos, por eso son ricos y poderosos.
Los débiles y pobres lo son porque se ven sobrecargados de impuestos.
Esto es así desde siempre. En este mundo la CASTA PARASITARIA siempre ha generado un SISTEM que la beneficia.
Hoy es el SISTEMA CAPITALISTA antaño fue el feudalismo o cualquier otro.
Pero al final, siempre hay un final, los explotados, los oprimidos, los muertos de hambre se revelan.
Esa es la lección que parece no aprender los poderosos de cada tiempo.
Por eso una y otra vez se da el mismo fenómeno.
Tras una opresión sin misericordia, tras un hambre asesina, surge una revolución, el principio suele ser en forma de revueltas, unas revueltas que son controladas más o menos rápidamente.
Pero con el tiempo el SISTEMA se hunde.
No importa como se distribuyan las cargas, no importa cuanto se disminuyan los gastos, la única forma en que no es posible que sobreviva una familia, una empresa o un estado es incrementando sus deudas indefinidamente, eso es imposible.
Más pronto que tarde los que así actúan perderán el crédito y quebraran.
Parece ser que ese es el destino en la actualidad de muchos estados, empresas y familias que se han colocado fuera de la realidad.
La realidad es que las deudas generan el hambre y que el hambre genera la revolución.
Un SISTEMA que condena a muerte por hambre a millones de personas en todo el mundo está condenado a muerte el mismo, no importa las armas con que se dote, no importa el número de sus mercenarios, al final desaparecerá como desaparecieron Roma y Cartago, como desaparecieron los innumerables reinos e imperio que fueron y ya no son.
Las deudas generan el hambre, el hambre genera la revolución.
Tal vez la revolución acabe con el hambre y con las deudas.
Tal vez acabe con el SISTEMA y con la CASTA PARASITARIA.
TAL VEZ.

http://www.youtube.com/watch?v=KX82sXKwaMg

 

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