Un logro muy demorado

 

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

Tras una extensa búsqueda por diversos países del mundo, que incluyó una recompensa de 25 millones de dólares, tropas estadounidenses lograron eliminar al líder de Al Qaeda, exactamente a cuatro meses de cumplirse el décimo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. El presidente Barack Obama confirmó anoche que Bin Laden fue asesinado en una mansión en Pakistán por un comando del ejército. Medios estadounidenses informaron que los restos fueron sepultados en el mar. 

La operación, llevada a cabo por un comando especializado, fue planeada y realizada en el más alto secreto y el gobierno paquistaní no fue informado hasta después de que tuviera lugar. “Esta noche estoy en condiciones de anunciar a los estadounidenses que Estados Unidos llevó a cabo (este domingo) una operación que mató a Osama Bin Laden, el dirigente de Al Qaeda, un terrorista responsable del asesinato de miles de inocentes”, declaró Obama en un discurso desdela Casa Blanca.

Bin Laden, nacido en 1957, murió en una casa muy resguardada en la localidad de Abbottabad, a unos50 kilómetrosde la capital paquistaní, explicó Obama. La operación duró unos 40 minutos y en ella murieron otras cuatro personas, dos correos de Bin Laden y un hijo del líder fundamentalista de origen saudita. El cuerpo del jefe de Al Qaeda fue sacado de la residencia en helicóptero y sepultado luego en alta mar, siguiendo los ritos musulmanes, informaron luego fuentes oficiales, citadas por medios estadounidenses.

Luego de que el presidente Obama anunciara la muerte de Bin Laden y aclarara que no se trataba de una guerra contra el mundo musulmán, el gobierno norteamericano, previendo posibles represalias, hizo circular una alerta de seguridad para todos los ciudadanos de los Estados Unidos que están en el exterior. Cuando empezó a hablar el presidente Obama, miles de personas comenzaron a congregarse antela Casa Blancaen la noche del domingo para celebrar la noticia agitando banderas norteamericanas y dando vivas a los Estados Unidos. Los manifestantes, que lanzaban gritos de júbilo, comenzaron a concentrarse ante la residencia de Barack Obama desde antes de que éste hiciera el anuncio oficial apenas se conocieron los primeros trascendidos.

Hasta aquí información pura. El análisis de tan trascendente noticia, a mi criterio, tiene dos costados fundamentales: en primer término, este es un logro demorado de los Estados Unidos de América. Con el tremendo poder militar y bélico que posee la más grande potencia del mundo, es extraño que hayan demorado diez años para atrapar y/o dar muerte al enemigo número 1. Cuando uno observa los datos del gasto armamentístico de EE.UU. se asombra, se indigna. Sin embargo, pese a la magnitud de su poderío el líder de Al Qaeda consiguió escabullirse durante exactamente una década. Al respecto, un dato que confirma este razonamiento: desde que asumió Barack Obama su cargo de máximo mandatario hubo 192 ataques con misiles en suelo paquistaní (solamente en territorio de Pakistán, vale la aclaración) con un registro de 1890 terroristas o sospechosos de serlo muertos.

En segundo lugar, mi percepción indica que el hecho de que el presidente Obama haya decidido comunicar en forma directa la novedad, implica un grado de compromiso personal muy relevante. ¿Por qué digo esto? Los que trabajamos e investigamos sobre temas políticos e internacionales en la web, sabemos perfectamente bien que existe una enorme cantidad de sospechas que circulan por Internet sobre la veracidad de que hayan sido fundamentalistas islámicos los causantes de los hechos ocurridos el 11-S. Los interrogantes que flotan en el ambiente son numerosos, y en algunos casos muy bien fundamentados y documentados. ¿Fueron realmente Mohamed Atta y sus dirigidos los que derrumbaron las Torres Gemelas y derrumbaron un avión sobre el Pentágono, o el desastre fue provocado por el propio poder del más alto nivel del “Gran país del Norte”?, es la pregunta clave y emblemática que encabeza esta duda tremenda, crucial.

Entonces, que Barack Obama hay dado la cara para comunicar al pueblo de su país la novedad de lo sucedido implica que se compromete de manera concreta y terminante con la versión oficialista: fueron ellos, los terroristas islámicos, los culpables del más grande ataque interno que sufrió Estados Unidos en toda su historia, y su líder bien muerto está. ¿Habrá que creerle?

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