CARTA ABIERTA A GRACIELA: CAUS

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

A ver, tratemos de ponernos de acuerdo, porque me parece que me querés encasillar con el mote de “Cristinista”, y así me quitas identidad para opinar.

Estoy de acuerdo contigo en que la situación del país no es un “lecho de rosas”, ni mucho menos. Y comprendo que estés enojada porque trabajas todos los días y no ves los resultados. Pero coincidamos en que la situación general es mucho mejor que hace ocho o nueve años atrás.

Los jóvenes, muy particularmente, tienen mucha bronca contenida porque no ven un futuro cierto en la Argentina. Y esa bronca contenida se termina traduciendo en violencia descontrolada y absurda. Porque no consiguen empleo, y si lo consiguen es en negro y con salarios mal pagos, la desocupación es muy grande, la inflación nos come el hígado todos los días (los que vamos al supermercado –yo voy todos los “santos” días- lo sabemos bien) porque los precios hace rato que se subieron a los peldaños de la escalera y todo indica que no se bajarán más.

Los robos y delitos son un verdadero flagelo y ya no únicamente en Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Me ha pasado de ingresar a través de Internet por curiosidad a páginas de diarios del interior, por ejemplo de la provincia de La Pampa o Chubut, y los robos son cosa cotidiana. Y preocupan y angustian a los habitantes de esas provincias. Y de todas.

Pero la principal discrepancia entre vos y yo es que yo no creo que todo esto que sucede en la República Argentina sea culpa del gobierno actual ni del anterior.

Si vamos a indagar por culpables tenemos que retroceder bastante: a mi criterio la principal responsabilidad del estado de nuestro querido país recae en la dictadura militar (1976-1983), el gobierno del innombrable que duró toda la década del noventa y el de Fernando De la Rúa que se escapó en un helicóptero desde la Casa Rosada corrido por el pueblo. Esas tres administraciones si haces memoria se extendieron por el lapso de 19 años –no es poco- y destrozaron y arrasaron el aparato productivo de la nación, y con él millones de puestos de empleo.

Vos lo sabés, Graciela, no te estoy diciendo nada que no sepas.

Hasta hicieron desaparecer los trenes, y con ellos miles de pequeños pueblos que se quedaron sin oxígeno para seguir en pie. Y sus pobladores debieron emigrar.

Así llegamos a Eduardo Duhalde, luego del “Argentinazo” y a los Kirchner –Néstor y Cristina-. ¿Qué pretendes que hicieran? Para que no les explotara la bomba en las manos, instrumentar políticas sociales para ayudar a los que menos tienen, que eran millones y ahora son apenas unos pocos menos, defender la industria nacional, pagarle la deuda al FMI para tener libertad de acción en la decisión de las políticas económicas, tratar de administrar con prolijidad. Y tantas cosas más.

El daño ocasionado en aquellos años fue demasiado grande y me parece injusto exigirle a esta gente que en apenas un período de ocho años solucione todo. Durante el gobierno de Néstor Kirchner que se inició el 25 de mayo de 2003 y duró hasta el 10 de diciembre de 2007,  el país creció a tasas anuales promedio del 8 o 9 por ciento, algo inédito en la Argentina. Quiere decir que tan mal no gobernó…, más allá de que la oposición diga que fue porque ayudó el contexto internacional.

Hay muchísimos problemas, vivimos en una sociedad muy estratificada (hay estratos muy altos, de gente en muy buena posición, y estratos muy bajos, de gente que la pasa mal y no tiene perspectivas de futuro). Te dije que en San Rafael las camionetas Toyota Hilux se ven en la calle como si fueran bicicletas, y al mismo tiempo observas numerosa gente que está definitivamente en la “lona”.

Como siempre en la Argentina, los dos extremos de la escala social. Pero cada vez más marcados y diferenciados. Si a un estudiante le tenés que dar un ejemplo de una sociedad estratificada, ese ejemplo claro lo encontrás en la República Argentina.

Pero resolver esa situación no es fácil. Tenés que hacer una revolución, y dado el contexto internacional, eso es imposible. Además los argentinos no quieren una revolución social y política. No la votaron a Cristina para eso. La votaron a Cristina porque estaban contentos y conformes con el gobierno de su marido. 

Vos hablas de irte del país con Dana, no se…, no me parece, yo investigo mucho sobre el tema internacional (porque me gusta e interesa) y te aseguro que en todos lados hay muchísimos jóvenes sin trabajo y sin perspectivas de futuro, en todos lados la competencia por la sobrevivencia es tremenda, en todos lados los problemas económicos son graves. Si no mirá Europa…Mirá Grecia, Irlanda, España, naciones de la zona Euro que hasta hace cinco años eran ejemplos. Y de repente cayeron en un pozo profundo y no saben cómo salir.

Tengo amigos españoles, me escribo con ellos, y de verdad su situación es mala, tienen problemas económicos personales a los que no están acostumbrados (no tienen la “gimnasia” que poseemos nosotros, los argentinos),  están preocupados, angustiados, odian a Zapatero, odian a toda la clase política, están en una situación similar a la nuestra en 2001. Con ganas de tirar a todos los políticos a la basura…

Y uno dice, “ESPAÑA”, pero si España estaba creciendo, modernizándose, dando un ejemplo al mundo de lo que debe hacer un país para desarrollarse en serio aprovechando las posibilidades que ofrece la fabulosa tecnología actual, ¿qué le puede haber sucedido? No se, no tengo todas las respuestas, pero la situación no es fácil en ningún lado. Pensalo y quedate a pelearla aquí, es mi consejo. 

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