Bangla Desh: un verdadero hormiguero humano

Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar

 

El territorio de la República Popular de Bangla Desh tiene una superficie de 147.000 kilómetros cuadrados, esto significa que es 120 veces más pequeño que el de Rusia. Sin embargo, cuenta con una población total de 167.000.000 millones de habitantes lo que representa LA DENSIDAD POBLACIONAL MÁS ELEVADA DEL MUNDO -1.136 habitantes por kilómetro cuadrado-, esto es sin contar algunas ciudades-estados y algunos países minúsculos.

Bangla Desh está ubicado al este de la India, su capital es Daca que cuenta con 10 millones de habitantes y es el séptimo país más poblado del planeta pese a su escasa superficie. Desde 1947 formó parte de Pakistán, hasta el año 1971, en que la discriminación política y lingüística, así como el abandono económico, trajeron consigo una serie de conflictos con este último, lo que condujo a una guerra de independencia y al establecimiento de Bangla Desh como nación independiente.
Después de la independencia el nuevo Estado sufrió hambrunas, desastres naturales y pobreza generalizada, así como violencia política y golpes militares.
La restauración de la democracia se produjo recién en 1991 y se inició un período de relativa calma y lento progreso económico. Que de ningún modo atenúa el grave problema demográfico.
Durante las décadas de 1960 y 1970 tuvo el crecimiento demográfico más avanzado del mundo. En ese período el país pasó de 50 a 90 millones de habitantes, pero con la promoción de la planificación familiar de la década de 1980, la tasa de crecimiento disminuyó.
La población es relativamente joven, pues el 60 por ciento de los bengladesíes tienen entre 0 y 25 años de edad, mientras que solo el 3 por ciento rebasa los 65 años de edad. La esperanza de vida es de 63 años para hombres y mujeres.

Acerquémonos a este fenómeno poblacional que es Bangla Desh. La edición 1990 del “Atlas y Geografía Universal Océano” afirmaba textualmente lo siguiente: “Bangla Desh es un verdadero hormiguero humano, con una densidad media de 601 hab. /km2, sin que existan grandes ciudades, pues la población urbana no llega al 10 por ciento. El índice de crecimiento medio anual es del 2,4%, porque la fuerte tasa de natalidad (35%o) puede superar la tasa de mortalidad”.
Un escenario digno de ser observado: si en 1990 con una población total de 86.600.000 de habitantes, el país asiático era un “hormiguero humano”, ¿qué será ahora con 167.000.000 de habitantes? y, ¿como fue dicho, una densidad poblacional de 1.136 hab?/Km2? Inimaginable…

Profundicemos el tema, ingresemos en el terreno de la economía de Bangla Desh para intentar averiguar cuál es el medio de vida de los millones de habitantes de la nación que decidimos colocar bajo el microscopio.
A pesar de los continuos esfuerzos nacionales e internacionales para mejorar las perspectivas económicas y demográficas, Bangla Desh continúa experimentando un estancamiento notorio. Su renta per cápita en 2010 fue de solamente 590 dólares, cuando el promedio mundial es de 10.200 dólares.
A pesar de que dos tercios de la población se dedica a la agricultura (los cultivos ocupan el 64% del territorio nacional), más de las tres cuartas partes de los ingresos de exportación provienen de la industria textil, la cual comenzó a atraer a los inversores extranjeros a partir de la década del 80, debido en gran parte a la mano de obra barata y a los bajos impuestos. En 2002 esta industria exportó por más de cinco mil millones de dólares en productos, y actualmente emplea a más de tres millones de trabajadores, el 90% de los cuales son mujeres. Una gran parte de las divisas del país proviene de las remesas enviadas por los bengladesíes que viven en el extranjero.
El cultivo más importante es el arroz, también se siembra trigo, patatas, batatas, legumbres, colza, hortalizas y frutales. El cultivo de té está muy extendido y la explotación forestal y la pesca son importantes fuentes de ingreso, lo mismo que la cría de vacunos y caprinos.
Los obstáculos contra el crecimiento incluyen los frecuentes ciclones y las inundaciones, la incompetencia de las empresas estatales, las instalaciones portuarias antiguas, el crecimiento de la fuerza de trabajo que ha superado con creces la oferta de empleos, el uso ineficiente de los recursos energéticos (como es el caso del gas natural), las fuentes de alimentación insuficientes, la lenta aplicación de las reformas económicas, las luchas políticas internas y la CORRUPCIÓN.
Según un informe del Banco Mundial, “entre los obstáculos más importantes de Bangla Desh para el crecimiento se encuentran el mal gobierno y la debilidad de las instituciones públicas”.
Cómo será la corrupción en esta nación que hasta el año 2007, según el índice de la organización Transparencia Internacional, Bangla Desh ocupaba el último lugar en la nómina de países. Es más, el ejército colaboró en una campaña que organizó el gobierno provisional de ese momento para intentar bajar la corrupción interna. Y así se obtuvieron algunos logros parciales.
Al respecto, uno lee detalles increíbles: estaban previstas elecciones generales para el 22 de enero de 2007. Sin embargo, fueron pospuestas indefinidamente. ¿Qué sucedió? Hubo que preparar una nueva lista de votantes, porque resultaba evidente que con la vigente la corrupción iba a ser indetenible…Se votó recién el 29 de diciembre de 2008.

En nuestros respectivos países solemos quejarnos y despotricar contra la ineficiencia de la clase política que nos gobierna y administra los bienes públicos. Ese accionar pobre, carente de imaginación y –en numerosas ocasiones- corrupto, provoca una inmediata baja en la calidad de vida de nosotros, los ciudadanos. Esa mala gestión de nuestros políticos y administradores se traduce en ineficacia. Esto es, desocupación y malos servicios educacionales y sanitarios, atraso económico y carencia de obras de infraestructura, etc., etc. Eso está claro.
Bueno, aquí observamos un ejemplo contundente: en un territorio jaqueado por la superpoblación, por el hambre, la miseria, los cataclismos naturales, la carencia de perspectivas futuras, los bengladesíes ADEMÁS deben soportar la corrupción de su propia clase política.
Un panorama complicado, sin duda.

¿Algo alentador en este escenario? Sí, existe algo positivo. La República Popular de Bangla Desh se encuentra manteniendo en la actualidad muy buenas relaciones con la República Popular China, que en los últimos diez años ha aumentado la cooperación económica con esta nación de Asia meridional. Y, visto el crecimiento imparable de China, esto no es un dato menor…

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