Secuestrados.

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El titulo parecerá muy fuerte a algunos lectores, pero esa es la palabra que en realidad define el estado actual de los españoles y de la mayor parte de los habitantes de la tierra.

El secuestro es el acto por el que se priva de libertad de forma ilegal a una persona o grupo de personas.

Secuestrados, estamos secuestrados por la CASTA PARASITARIA y lo peor del caso es que muchísimas personas ni se dan cuenta.

Otras que si se dan cuenta de su situación se ven silenciadas, no disponen de los medios necesarios para difundir su mensaje, las leyes que deberían estar hechas para proteger al pueblo, se hacen para encadenarlo y explotarlo.

Sólo tienen derechos los miembros de la CASTA PARASITARIA, los ciudadanos sólo tenemos deberes.

Incluso la “movida árabe” que a simple vista parece una revolución popular es un “cachondeo”, sencillamente es parte de la operación del Imperio para quedarse con todo el petróleo.

Empezó la “Operación Petróleo” con el 11-S, siguió con la ocupación de Afganistán, que permitirá establecer un gaseoducto y un oleoducto desde los estados petroleros del Turquestán a los centros de consumo de Pakistán, India y los puertos de embarque del Índico.

Acto seguido vino la ocupación de Irak, más gas y petróleo, nos digan lo que nos digan.

Aunque en esta parte del “cachondeo” los intereses estratégicos de Israel también pesaron mucho.

Túnez, Yemen y Egipto se me dirá que no tienen apenas petróleo. En estos países existen amplias bolsas de petróleo sin explotar y Bicerta (Túnez), Adén (Yemen) y el Canal de Suez (Egipto) son fundamentales para asegurar las líneas comerciales de abastecimiento de gas y petróleo.

Ahora le toca el turno a Libia. El Gadafi es un dictador, un asesino y un terrorista sin duda, pero quién dice que lo que viene sea mejor.

El hecho de que el Imperio se valga de los Sanusis para la fase libia de la “Operación Petróleo” implica un riesgo enorme para los europeos, nos podemos encontrar con un emirato islámico en nuestro patio trasero.

Para el Imperio ese riesgo es aceptable ya que sus actuales intereses en Libia son casi nulos y además está muy lejos de sus costas.

Con el tiempo esta operación se terminará con Venezuela e Irán, aun tardaran en ponerse en marcha estas fases de la “Operación Petróleo”, pero amigos lectores no lo dudéis, se pondrán en marcha.

¿Por qué? Pues porque el Imperio corre un peligro de muerte al consumir mucho más de lo que produce.

Sus enormes déficits comercial y fiscal, su inmensa deuda que se incrementa sin parar, ver http://www.usdebtclock.org/index.html, más pronto que tarde generaran el hundimiento del dólar y la quiebra del mismo Imperio.

Para impedir esto nada mejor que controlar el petróleo y el gas, actualmente fuentes imprescindibles de la energía que consume el mundo.

De esta forma las colonias y el resto del mundo se verán obligados a comprarles el gas y el petróleo al precio que ellos fijen.

Así y mediante el control que la CASTA PARASITARIA de cada país ejerce sobre los distintos pueblos vasallos, el Imperio se podrá mantener y proteger.

Comprobar lo que está pasando en Túnez y Egipto, donde el proceso de cambio de agentes principales esta más adelantado, ¿quién controla ambos países?, el ejercito, un ejercito armado, entrenado y dirigido por el mismo Imperio, en realidad son sus cipayos.

El Imperio ha cambiado durante la historia de capital, pero apenas ha cambiado sus métodos.

La CASTA PARASITARIA se auto perpetua a través de la monarquía, su forma predilecta de gobierno, aunque se encubra muchas veces con ropajes republicanos, pero las dinastías están ahí, de forma descubierta o encubierta, pero están ahí.

La mayor parte de los habitantes del mundo no somos ciudadanos libres, somos siervos secuestrados que trabajamos para nuestros secuestradores, aunque estos usen armas tan sutiles como el fútbol, la televisión, las tarjetas de crédito o la hipoteca de la casa en que vivimos.

NOS TIENEN SECUESTRADOS.

No somos libres, esa es la amarga realidad.

Lo peor es que en un secuestro efectuado por un delincuente siempre tienes la esperanza de ser liberado, pero en este caso esa esperanza es casi nula.

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