Hechos que pasaron a la historia (6): Revolución islámica en Irán

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar 

 

“No me daba cuenta de lo que estaba pasando. Cuando me desperté, ya había perdido a mi pueblo”, dijo el Sha Muhammad Reza Pahlevi tras su derrocamiento en 1979.

Durante dos décadas, el monarca intentó sacar a Irán de la época feudal. Redistribuyó la tierra, redujo el analfabetismo y disminuyó la represión tradicional que sufría la mujer. Empleó los ingresos provenientes de las abundantes explotaciones de petróleo con que contaba la nación, para diversificar la industria y construir viviendas. Sin embargo, concedió libertades políticas a los iraníes y, al mismo tiempo, los aterrorizó con una policía secreta entrenada por la CIA. Desvió grandes sumas de dinero para enriquecimiento personal e ilícito. Sus reformas progresistas ayudaron más a los campesinos ricos que a los pobres. Construyó carreteras pero no alcantarillas. Su campaña de occidentalización cultural ofendió a la poderosa casta religiosa musulmana chiíta, que había perdido buena parte de sus propiedades con la reforma agraria.

En 1978, empezaron a realizarse manifestaciones masivas protagonizadas por musulmanes fundamentalistas, izquierdistas y defensores de los derechos humanos que pedían la expulsión del Sha. Las protestas estaban organizadas desde Francia por el Ayatollah Jomeini, famoso líder religioso iraní, exiliado desde 1964. El alzamiento continuó hasta el año siguiente obligando al Sha a huir en enero de 1979. Dos semanas después, el Ayatollah regresó a Irán y formó un gobierno provisional. En abril, tras unas elecciones fraudulentas, que fueron boicoteadas por los partidarios del laicismo, proclamó la República Islámica de Irán.

El nuevo régimen ejecutó a cientos de funcionarios del Sha y combatió a los izquierdistas y a las minorías que se oponían. Proliferaron las medidas dictatoriales,  se prohibió la música laica, se obligó a las mujeres a llevar la cabeza cubierta y la blasfemia se convirtió en un delito capital. Sin embargo, la ira más encendida fue para Estados Unidos, el principal aliado de Reza Pahlevi. A fines de octubre, cuando el monarca se trasladó a EE.UU. para tratarse un cáncer, millones de iraníes se manifestaron pidiendo su extradición.

El 4 de noviembre, un grupo de estudiantes asaltó la Embajada estadounidense de Teherán y capturó a sus 66 ocupantes. Los que no eran estadounidenses, los negros y la mayoría de las mujeres fueron liberados enseguida, pero 52 personas fueron retenidas durante 444 días, a pesar de la muerte del Sha a mediados de 1980. El episodio que pasó a la historia con el nombre de “La crisis de los rehenes” provocó la expulsión de moderados de los altos cargos del gobierno de Jomeini, la derrota electoral de Jimmy Carter y, ya con Ronald Reagan al frente de la flamante administración, una nueva era de la política estadounidense.

Esto es lo que afirma la página ArteHistoria sobre este episodio trascendental de la reseña de la humanidad:

“La Revolución islámica, que en 1979 supuso el final del régimen del sha y estableció un nuevo régimen en Irán, fue un acontecimiento inédito y sorprendente en la Historia del siglo XX. En primer lugar, verdaderamente fue una revolución, en el sentido de un movimiento subversivo popular que fue capaz de derribar un régimen establecido, a diferencia de tantos golpes militares que, en naciones subdesarrolladas o semidesarrolladas, tuvieron un resultado semejante pero sin la participación de las masas ni consecuencias tan radicales. Por otro lado, fue la primera ocasión en que el uso político del Islam desempeñó un papel absolutamente primordial y aun exclusivo superando con mucho al que pudo tener en otro tiempo el nacionalismo de los países que habían superado el colonialismo.

Conviene resumir brevemente cómo se tradujo su victoria. Los ‘hombres religiosos’, unas 150.000-200.000 personas, siempre han tenido en Irán un papel que supera el estrictamente religioso pero en los últimos tiempos su papel creció de forma muy considerable: encuadraron la población, dirigieron bancos, ejercieron como poder judicial y llevaron a cabo buena parte de la asistencia social. Desde la revolución el papel de los sindicatos desapareció. La clase obrera era de formación reciente: en 1976 aún el 34% de la población activa estaba dedicada a la agricultura. El medio campesino y rural no participó en la revolución ni dio tampoco la sensación de que se había alejado del régimen monárquico. La mujer, en cambio, participó en la revolución de un modo y en una proporción desmesurada hasta el punto de que un 20% de los prisioneros en las cárceles del sha eran mujeres”.

Según el historiador Eric Hobsbawm la Revolución iraní introdujo una novedad en la historia del siglo XX, al ser la primera revolución contemporánea que no tuvo sus raíces en la ilustración europea, como sería el caso de las revoluciones de corte nacionalista, liberal o socialista, herederas más o menos directas de la tradición revolucionaria inaugurada por la Revolución. francesa

El éxito de la revolución iraní inspiraría y patrocinaría, en el futuro,  la formación de organizaciones yihadistas como Hezbollah en el Líbano.

En el aspecto económico, la Revolución iraní conjugada con la guerra con Irak fue el detonante de la Segunda Crisis que se produjo entre 1979 y 1981. del petróleo

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