Hechos que pasaron a la historia (5): La crisis del canal de Suez

Ricardo Osvaldo Rufino   mir1959@live.com.ar

 

Gamal Abdal Nasser fue presidente de Egipto de 1956 a 1970. Su gran sueño consistió en aunar a los divididos pueblos árabes bajo el liderazgo egipcio para plantar batalla al enemigo irreconciliable, Israel, y lograr la verdadera independencia de su país, tanto en el campo político como el económico, perdida de hecho desde que las invasiones persas derribaron al último faraón hacía 2.500 años. Nasser desarrolló la reforma agraria (puesta en marcha el 8 de septiembre de 1952) y sometió la actividad económica al Estado. Nasser dirigió personalmente las negociaciones con el Reino Unido para la retirada de sus tropas del Canal de Suez, concluidas con acuerdo el 19 de octubre de 1954.

Gamal Abdal Nasser convirtió a Egipto en un estado socialista con un único partido, se negó a unirse al pacto soviético de Bagdad y reconoció a la China comunista. Como Occidente no quiso proporcionarle armas, las compró a la Unión Soviética, pero declaró su independencia de ambos bandos de la Guerra Fría. Mientras estas osadías convertían al dictador en un héroe en los países en vías de desarrollo, suscitaron la cólera del resto del mundo. El resultado fue la Crisis de Suez en 1956: que culminó con una derrota militar pero una victoria diplomática.

Puntal de los proyectos de desarrollo era la gran presa de Assuán, en la primera catarata del Nilo, con el fin de producir la electricidad requerida y así ganarle porciones de territorio al desierto para el cultivo. Precisamente, la crisis del canal de Suez estalló cuando Estados Unidos y Gran Bretaña retiraron los préstamos para la construcción de la presa alta de Assuán. La respuesta de Nasser al boicot occidental fue espectacular y provocó un terremoto internacional: el 26 de julio anunció en un discurso en Alejandría la nacionalización del canal y la prosecución del proyecto de Assuán sin los fondos solicitados. Nasser quiso así presionar a Occidente como el medio de obtener la financiación de la presa y de paso ganó la adhesión entusiasta de las masas árabes, convirtiéndose en el campeón del emergente Tercer Mundo. Pero su osada apuesta tenía gravísimas implicaciones económicas y estratégicas para el Reino Unido y Francia, los principales accionistas del canal.

Alarmados, los gobiernos británico y francés negociaron secretamente con el israelí (interesado por su parte en poner fin al cierre de Suez para sus buques, vigente desde 1949, y al más reciente del Golfo de Akaba, la salida al Mar Rojo, desde septiembre de 1955) la organización de un ataque conjunto contra Egipto para librarse de Nasser, su enemigo común. El complot militar quedó decidido en una conferencia en Sêvres los días 22-24 de octubre. El plan establecía que Israel invadiría el Sinaí; las operaciones militares pondrían en peligro la seguridad del Canal, ante lo cual Londres y París instaron a Israel y Egipto a poner fin a las hostilidades; Israel aceptó y Egipto, presumiblemente, no, ofreciendo el pretexto para la intervención franco-británica dirigida a ocupar el canal.

La ofensiva israelí comenzó el 29 de octubre con un ataque sorpresa que hizo grandes progresos en el Sinaí y penetró hasta las cercanías del canal a la altura de Ismailía. El día 30 Londres y París presentaron su ultimátum, Egipto lo rechazó y al día siguiente los aliados comenzaron a bombardear los aeródromos egipcios y enviaron paracaidistas a Port Said e Ismailía, a las que se sumó Suez el 5 de noviembre.

Nasser no tenía ninguna posibilidad de derrotar militarmente a sus atacantes pero la indignación internacional y las presiones conjuntas de EE.UU. y la URSS para el cese de la intervención jugaron a su favor. La ONU exigió la retirada aliada y reconoció la soberanía egipcia sobre el Canal, el 6 de noviembre se llegó a un alto el fuego y el 22 de diciembre reembarcó el cuerpo expedicionario franco-británico. Nasser completó su victoria al año siguiente con la retirada israelí del Sinaí, una vez obtenido de parte del gobierno judío (el 29 de marzo de 1957) el levantamiento de los bloqueos navales de Suez y Akaba. La ONU condenó la invasión y envió soldados para garantizar el alto el fuego. Egipto estuvo de acuerdo en compensar a la antigua Compañía del canal de Suez y mantuvo en su poder el canal. La presa fue concluida en 1970 con la ayuda soviética. Israel se vio obligado a devolver el territorio que había ocupado, y Gran Bretaña y Francia perdieron buena parte de sus posesiones en Oriente Medio. El prestigio de Nasser, que había desafiado a tres ejércitos y obtenido beneficios, aumentó más que nunca.

Los años inmediatos a la crisis de Suez marcaron el apogeo del Egipto nasserista y el fortalecimiento de la colaboración con la URSS. Fuerzas políticas y movimientos militares tomaron el discurso panarabista y socialista del rais en otros países de la región. El 1 de febrero de 1958 Nasser y su homólogo sirio Shukri al-Kuwatli anunciaron en El Cairo la unión de ambos países en un solo Estado que tomó el nombre de República Árabe Unida (RAU), al que sumó Yemen el 2 de marzo. Sin embargo, en Siria pronto surgió descontento por el centralismo egipcio y el autoritarismo del ejecutivo presidido por Nasser, y el 28 de septiembre de 1961 un golpe de Estado militar en Damasco provocó la separación del país. Nasser no se opuso al hecho y mantuvo el nombre de RAU para Egipto.

El último servicio de Nasser a la nación árabe fue su mediación en el Septiembre Negro jordano, la sangrienta guerra civil entre el ejército hachemita y los fedayin palestinos de la OLP. El 27 de septiembre de 1970 consiguió en El Cairo que el rey Hussein y Arafat firmaran un cese de hostilidades, pero a pesar de su amplia sonrisa durante el acto, gesto que siempre acompañó a su exuberante personalidad e imponente físico, Nasser estaba agotado y al día siguiente, 28 de septiembre, un fulminante ataque cardíaco acabó con su vida. El 1 de octubre cinco millones de egipcios rindieron, entre escenas de histeria, homenaje a su líder desaparecido, luto que fue mantenido en muchos países de Oriente Próximo, África y el mundo islámico en general.

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