Archivo para diciembre 5th, 2010

San Martín, un héroe hispano.

5 diciembre, 2010

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Tal vez su grandeza sea tal que deslumbra a los que estudian su vida y ciega de envidia a aquellos que nunca le llegaran a la suela de los zapatos.

Tal vez fue uno de los pocos hombres libres que en el mundo han existido y por eso los siervos lo ocultan para que su servidumbre no destaque tanto.

Tal vez no fue un hombre simpático, era un soldado.

Es seguro que en España no ha sido apreciado tanto como debiera y en América tan sólo un poco más.

Pero nadie le puede discutir que fue un hombre valiente, un hombre que luchó por sus ideas y que en un largo y amargo destierro murió como había vivido, libre y fiel a su destino.

José Francisco de San Martín y Matorras nació en Yapeyú, una ex misión jesuita situada a orillas del río Uruguay, en la Gobernación del Virreinato del Rió de la Plata actualmente provincia de Corrientes, el 25 de febrero de 1778. Muerto en Boulogne-sur-Mer, Francia el 17 de agosto de 1850.

A los siete años vino a España, a los once ingresó en el ejército español como cadete en el regimiento de Murcia donde se formó como hombre y como militar.

Junto con Bolívar es considerado el libertador más importante de Sudamérica, y dado que fue liberal, republicano y masón ha sido ninguneado en la historia oficial española prácticamente desde siempre.

Por eso hoy pocos españoles conocen su vida y sus triunfos, como militar está al mismo nivel que Aníbal y Napoleón, sus triunfos fueron muchos e importantes, pero el mayor de todos fue sobre si mismo, prefirió ser fiel a sus ideas antes que el poder y la riqueza. Esa fue su mayor victoria.

Luchó en la campaña del norte de África combatiendo a los moros en Melilla y Orán.

Fue ascendido a subteniente 2°, por sus acciones en los Pirineos frente a los franceses.

Continuó su carrera militar luchando con el grado de capitán 2º de infantería ligera en diferentes acciones, en la Guerra de las Naranjas contra Portugal (1802) y en Gibraltar y Cádiz contra los británicos (1804).

Ascendiendo a capitán el 2 de noviembre de 1808.

Pocos saben que el dirigía a los 60 hombres que derrotaron en el primer combate a la vanguardia del ejercito francés (muy superior en número) que después fue derrotado en Bailén el 19 de julio de 1808. En esa batalla tuvo una actuación destacada como ayudante del general marqués de Coupigny.

Esta primera victoria contra el ejército de Napoleón permitió al ejército de español recuperar Madrid.

En premio por su brillante actuación, San Martín recibió el grado de teniente coronel el 11 de agosto de 1808.

El ejército de Andalucía recibió la Medalla de Oro de los Héroes de Bailén.

Continuó luchando contra los franceses en el ejército de los aliados destacándose en la Batalla de La Albuera.

El 6 de septiembre de 1811 renunció a su carrera militar en España.

Empezaba su destierro de España, eligió ser fiel a sus ideas antes que la comodidad de una carrera, a la sombra de un rey absoluto y perjuro.

Primero marchó a Londres y después con otros seis compañeros se embarco rumbo a Buenos aires.

Según algunos historiadores, formaban parte de la Gran Reunión Americana, sociedad masónica, fundada por Francisco de Miranda quién junto a Simón Bolívar ya luchaba en América por la independencia de Venezuela.

Arribó a Buenos Aires el 9 de marzo. Fue recibido por los miembros del Primer Triunvirato, quienes le reconocieron su grado de teniente coronel.

El 16 de marzo le pidieron que creara un cuerpo de caballería, que llamó Regimiento de Granaderos a Caballo, para custodiar las costas del Paraná, esta unidad la entrenó en las modernas tácticas que conocía por propia experiencia.

Fundó a mediados de 1812 una filial de la Logia de los caballeros Racionales que rebautizó con el nombre de Logia Lautaro, su objetivo era trabajar con sistema y plan, en la independencia y felicidad de América.

En octubre de 1812 San Martín dirigió un movimiento preparado por la Logia, con el objeto de derrocar al gobierno bajo la presión de los cuerpos armados y del pueblo, se nombró el Segundo Triunvirato y se exigió la Asamblea Suprema de delegados de todas las provincias, con el fin de declarar la independencia y dictar una constitución.

El 12 de noviembre de 1812 contrajo matrimonio con María de los Remedios de Escalda que le dio su única hija.

La primera acción militar de San Martín fue en el Combate de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1913 en el que venció a 300 realistas desembarcados casi frente al convento de San Carlos donde se había hecho fuerte.

Este combate permitió alejar para siempre a las flotas realistas que merodeaban por el río Paraná, saqueando las poblaciones ribereñas.

Luego de esta victoria, San Martín fue designado para hacerse cargo del Ejército del Norte.

Al poco tiempo de encontrarse San Martín en Tucumán, llegó a la conclusión de que era imposible llegar por el camino del Alto Perú hasta Lima.

Fue entonces que el general concibió la idea, que luego realizaría con éxito, de cruzar la cordillera de los Andes y atacar la ciudad de Lima desde el mar.

En 1814 fue nombrado  gobernador de Cuyo, con sede en Mendoza.

El 23 de agosto de 1816 nació en Mendoza su única hija, Mercedes Tomasa, quien lo acompañaría en el exilio.

Reunió en un solo ejército a los refugiados chilenos, a las milicias locales de Cuyo, gran cantidad de voluntarios de su provincia, y varios oficiales del Ejército del Norte. También pidió y obtuvo que los batallones del Regimiento de Granaderos a Caballo, desperdigados en varios destinos, le fueran enviados a Cuyo.

Formó un gran campamento militar en El Plomillo, en el noroeste de Mendoza, donde actualmente se encuentra el aeropuerto, fabricó armas (sables, fusiles, cañones, municiones y pólvora) y uniformes.

Tuvo que ocuparse de engordar mulas y caballos, y fabricar y colocarles herraduras.

El 12 de enero de 1817 se dio la orden de inicio del Cruce de los Andes, este cruce fue una hazaña bélica superior al cruce de los Alpes por Aníbal, fue un avance en varios sectores, en un frente de más de 2.000 kilómetros, a través de una gigantesca cordillera.

Las dos columnas principales estaban formadas por 3.500 soldados, cien baqueanos, mil caballos, diez mil mulas (de las que llegaron cuatro mil), treinta cañones, casi un millón de cartuchos de fusil, varias toneladas de pólvora, y alimento para todos los hombres y animales para un mes de marcha.

Se cruzó y se venció. Chile fue libre.

Podríamos referirnos a muchos combates, a muchas muertes heroicas, a muchos sufrimientos y a muchas alegrías pero todo eso está en los libros de historia, en esa historia grande de los pueblos de Latinoamérica que tanto han luchado por su libertad.

Una libertad que aun hoy, tras dos siglos, se les continua negando en muchos casos.

Tras la victoria el Gobierno de Chile quiso premiar a San Martín con una vajilla de plata y 6.000 pesos, pero San Martín rechazó ambos regalos diciendo: “No estamos en tiempos para tanto lujo”. Que ejemplo para muchos hoy día.

Como Capitán General del Ejército de Chile inició la Liberación del Perú el 20 de agosto de 1820 partiendo la expedición desde Valparaíso,

La expedición estaba constituida por alrededor de 4.500 hombres, de los cuales 1.600 eran marinos. Con ocho navíos de guerra y dieciséis transportes.

Se desembarcó, se combatió y se venció.

Perú fue libre e independiente.

No olvidamos a Ecuador.

Y una vez más San Martín deja una posición envidiable por seguir su destino, por ser fiel a sus ideales. Vuelve a Mendoza el 10 de septiembre de 1823.

Al empeorar la salud de su esposa, decidió viajar a Buenos Aires sin permiso. Al llegar, su mujer ya había fallecido el 3 de agosto de 1823.

En Buenos Aires es acusado de haberse convertido en un conspirador.

Abandona América el 10 de febrero de 1824 hacia el puerto de El Havre (Francia). Tenía 45 años y era generalísimo del Perú, capitán general de la República de Chile y general de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pero sobre todo era un “hombre libre”.

Residió primero en Escocia, luego en Bélgica y terminó viviendo y muriendo en Francia.

En 1825 redactó las Máximas para su hija Merceditas, donde sintetiza sus ideales educativos.

Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican.

Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.

Inspirarle una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.

Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.

Respeto sobre la propiedad ajena.

Acostumbrarla a guardar un secreto.

Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.

Dulzura con los criados, pobres y viejos.

Que hable poco y lo preciso.

Acostumbrarla a estar formal en la mesa.

Amor al aseo y desprecio al lujo.

Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad

Durante las luchas partidistas se le ofreció volver a Buenos Aires y el respondió “el general San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos”.

Fechó su testamento ológrafo en París el 23 de enero de 1844 dejando como única heredera a su hija Mercedes de San Martín, casada con Mariano Balcarce que ejercía como embajador argentino en París.

Prohibió la realización de funerales y de acompañamientos hasta el cementerio, “pero sí desearía que mi corazón fuese sepultado en Buenos Aires”.

Falleció en Boulogne sur Mer, a la edad de 72 años, a las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850, en compañía de su hija Mercedes y de su yerno.

Sus restos fueron repatriados el 28 de mayo de 1880.

Reconocido como libertador de tres naciones, los americanos recuerdan de él, lo que está escrito en su tumba: “Triunfó en San Lorenzo, afirmó la Independencia Argentina, pasó los Andes, llevó su bandera emancipadora a Chile, al Perú y al Ecuador”.

La mayoría de los españoles ni eso.

Vivió y murió fiel a si mismo.

Vivió y murió fiel a sus ideas.

Vivió y murió como un hombre libre.

¿De cuantos se puede decir lo mismo? 

 

El Monumento al Ejército de los Andes, en el Cerro de la Gloria, ciudad de Mendoza, Argentina.

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¿Cuál es el secreto del notable éxito de Silicon Valley?

5 diciembre, 2010

Ricardo Osvaldo Rufino  mir1959@live.com.ar

 

En 1981 el mercado de la computadora personal llegó a la mayoría de edad cuando IBM presentó la “PC”. Desde 1977, otros fabricantes vendían computadoras de escritorio pero IBM, el mayor fabricante de computadoras del mundo, contaba con una ventaja competitiva: su importancia le permitía no sólo construir un producto similar sino también comercializarlo de un modo más agresivo. En 1981 vendió 25 mil unidades; tres años más tarde, alcanzó los tres millones. En el interior de la PC de IBM se hallaba un microprocesador de la Intel Corporation de Santa Clara, y un sistema operativo –el programa que facilita el funcionamiento de otros programas (Software)- autorizado para IBM por nada menos que Microsoft.

¿Adónde se produjo esta especie de milagro que cambió verdaderamente el curso del mundo tal como se lo conocía hasta ese momento? En Silicon Valley, el paradigmático centro tecnológico ubicado en la bella bahía de San Francisco, California, Estados Unidos de América.

Existe un axioma que afirma que “Si se quiere triunfar en las nuevas tecnologías, hay que estar en Silicon Valley”. Los que conocen la zona visualmente hablan de un escenario futurista, netamente post-industrial. Tal como si fuesen las imágenes de una película de ciencia ficción, las miles de empresas tecnológicas y súper actuales que se encuentran instaladas en Silicon Valley, conforman un paisaje que transmite eficiencia y modernismo a ultranza. El personal que trabaja en esas empresas, generalmente compuesto por técnicos e ingenieros muy jóvenes, armoniza con esa impronta,  determinada, por ejemplo, por la presencia de los denominados “ángeles de negocios”, empresarios que han tenido éxito económico y llegan a Silicon a la caza de oportunidades, con la idea esencial de invertir parte de sus fortunas para financiar a jóvenes cerebros innovadores.

El clima que se respira en la más activa tecnópolis del mundo está impregnado por la pasión por inventar, la falta de temor al riesgo, el respeto estricto por la cultura tecnológica, el espíritu inconformista de los emprendedores, el eclecticismo social que proporciona la multiculturalidad. Miles de jóvenes privilegiados de distintos países del mundo entero llegan a esta zona de California con el objetivo de fecundar sus ideas tecnológicas primigenias.

Pocas regiones del mundo tienen una incidencia económica mundial tan decisiva. La denominación “Silicon Valley” (Valle del Silicio) es una invención periodística de la década del ’70 y se trata de un espacio geográfico de un enorme dinamismo empresarial que abarca la parte sur de la Bahía de San Francisco, más concretamente el Valle de Santa Clara. La ciudad más importante en densidad de población es San José, pero este imperio tecnológico está muy asociado a las ciudades de Palo Alto y Menlo Park, aunque también forman parte de ella Mountain View, Sunnyvale, Santa Cruz, Cupertino y Campbell entre otras.

El derrotero de esta emblemática región se inició a partir de las necesidades estadounidenses derivadas de la Segunda Guerra Mundial. En esos años fue cuando  la Universidad de Stanford y Palo Alto comenzaron a crecer en prestigio y contribuyeron a muchos emprendimientos tecnológicos militares. En 1946, se fundó el Stanford Research Institute,  de donde surgieron cientos de innovaciones, entre ellas el módem y el mouse.

En Palo Alto también se crea el ENIAC, la primera computadora electrónica. En 1950, IBM (por entonces, una prestigiosa firma con sede en New York) se instaló en la región, contribuyendo aún más al fortalecimiento de la investigación y de los negocios en la región.

Pero fue el arribo al mercado de la computadora personal y de Internet, las que convirtieron a Silicon Valley en una referencia empresarial de industrias high-tech de orden mundial.

Actualmente son miles las empresas instaladas en el Silicon Valley. Algunas de las más famosas, reconocidas internacionalmente y de inmenso prestigio que figuran en el listado de Forbes 500,  son las siguientes: Hewlett-Packard, Intel, Adobe Systems, Google, Facebook, Apple, Network, Yahoo, Cisco Systems.

Muchas veces nos preguntamos qué es lo que hace que un territorio favorezca la creatividad y promueva un entorno de innovación tecnológica único en el mundo. En el caso de Silicon Valley, la respuesta es Stanford University. Los historiadores de la región coinciden en que sin las sinergias de Stanford, el emporio tecnológico número uno del mundo no hubiera existido, o no hubiese alcanzado la dimensión notable que alcanzó.  Al respecto, esto es lo que afirmó John Lewis: “Soy graduado de MBA de stanford y concuerdo plenamente con que el éxito de Silicon Valley como polo de innovación se debe a las continuas interconexiones con la universidad”.

En esta misma línea, es relevante destacar que graduados españoles que viajaron en plan de negocios a San Francisco en 2009, relataron que tuvieron una magnífica acogida por parte de los políticos de la región. Estos les facilitaron contactos muy valiosos y se pusieron a su disposición para colaborar con ellos. Este punto explica, sin dudas y también, el sustantivo desarrollo alcanzado por la tecnópolis.
Aunque la Universidad de Berkeley, en la parte este de la Bahía de San Francisco, también contribuye con una gran masa crítica de recursos humanos al desarrollo de la región, no hay dudas que Stanford University, que aunque comenzó su historial académico siendo una pequeña universidad entre las grandes, hoy se sitúa entre las 5 universidades más importantes del mundo y entre las 3 más prestigiosas en cuanto a investigación tecnológica, y cumple un papel clave en el desarrollo de la emblemática región.  En el presente, conforma un territorio urbanístico impulsor de un gran motor de ideas y proveedor de recursos humanos para las empresas. La universidad promueve una filosofía de trabajo que da orientación empresarial a la investigación científica, transformando ideas en oportunidades de negocios y/o plataformas de alta productividad para uso institucional donde la innovación funciona como una sensible membrana de conexión con el mercado.

Considero que luego de este análisis queda explicitada la respuesta al interrogante que se plantea en el título de este artículo: la conjunción entre el poder educativo de las Universidades de Stanford –especialmente- y Berkeley, y el ánimo continuo expresado durante años y años de cientos de miles de estudiantes por aprender, crecer, esforzarse e ingresar “de cabeza” en los peripecias del complicado pero atrayente universo tecnológico, es la fórmula del éxito de este prodigio que es Silicon Valley.

Claro, no todas las consecuencias de este icono informático son tan maravillosas y perfectas. Esto es lo que se preguntan E. Larsen Rogers y Judith K. Larsen, en su libro “La fiebre del Silicon Valley”:

“La tecnología de la información procedente de Silicon Valley está afectando de modo importante a la sociedad americana: automatización de oficinas, ordenadores personales, video-juegos y micro-ordenadores en las escuelas. ¿Será también uno de sus efectos la creación de un grupo de adictos a la informática que vivan a espaldas de la sociedad? ¿Incrementará el desempleo? ¿O bien la alta tecnología será el camino para sanear la economía de Estados Unidos?”.

Las nuevas derechas y las nuevas Izquierdas

5 diciembre, 2010

Andrés Atenas.

Harto nutrida la reacción a lo de la “nueva derecha”. Lo mismo que con la “nueva izquierda”, cada cierto tiempo se repite el estribillo. El punto es: ¿en qué consiste? Ahí se ha angostado la exposición de ideas.

Curioso: las respuestas iniciales no surgieron de políticos de derecha, poco duchos en historia, incluso de su propia historia y, en cambio, se han dado en cartas a estas páginas. Existe una capa tectónica latente de derecha en la sociedad española, que alcanza a lo profundo de la sociedad tanto en sentimientos como en razones, pero no siempre se expresa en su clase política.

A la derecha le ha sido siempre consustancial la presencia de dos almas, la conservadora y la liberal. La primera nace como escepticismo ante el afán de recrearlo todo desde la nada, regresando antes a cero; la segunda, de la convicción de que antes que en un construccionismo a partir de los poderes públicos, se debe poner el acento en la autodeterminación del hombre, provisto de libertad y (muchas veces) de recursos hablamos de recursos financieros y desde hace poco tecnológicos.

Como todo está habitado también por sus deformaciones y exageraciones, el alma conservadora puede devenir en reaccionaria, temerosa de cambios y, por lo tanto, paralizada ante el devenir, sin entender que el auténtico conservador responde a los cambios con algo nuevo, que es renovación de lo permanente.

La exageración del liberal reside en poner el acento sólo en la autocreación del individuo todopoderoso, o que se cree tal; del “todo vale”; de la ausencia de constreñimientos o escrúpulos sociales y morales. El conservador tiende a ver la libertad como un problema en sí mismo; el liberal la supone como lo más natural del mundo, sin ninguna problematización, casi como necesidad fisiológica. En el mundo, desde el siglo XX hasta ahora, entre el alma liberal y el alma conservadora de la derecha moderna se ha creado la síntesis de derechos y deberes -en lo que consiste todo orden social.

            Su contraparte es la izquierda, que propende a una sociedad más igualitaria e ideal y fue la que surgió primero. También ha tenido varias almas. La política moderna ha dependido de esta relación, y no pocas veces la derecha asumió políticas de izquierda, y ésta hizo lo mismo con las de derecha. España ha tenido una rica experiencia en este sentido.

El problema es que ahora vivimos en una época en la que se han difuminado la diferencia derecha-izquierda mejor dicho nuevas izquierdas y nuevas derechas, y a muchos todo les parece un cambalache. Zapatero defendiendo los recortes de presupuestarios, creando mas desempleo y desigualdad y el Gobierno Valenciano mediante Rafael Blasco defendiendo a los inmigrantes no solo por sus innegable aporte económico a la economía Valenciana y el rejuvenecimiento de la población de la población española sino por ser simplemente personas. Se debe reconocer la profecía de Nicanor Parra de 1972: “La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”

            ¿Tiene sentido esta distinción? En los hechos, se utiliza mundialmente para comprender los significados a primera vista invisibles de las alternativas políticas. Es una manera de depurar estrategias y finalidades políticas, como imperceptibles, puntos cardinales irreemplazables para orientarse en el eterno dilema de la sociedad humana. Es la verdadera dialéctica, aquella del dilema entre el cambio y la permanencia, que nunca se resolverá, ya que pertenece al corazón de la existencia histórica. ¿De cuánto cambio requerimos, o de qué alternativa a ese cambio? Se elegirá -es de esperar- según nuestros conocimientos rigurosos. Éstos no nos liberan de la elección, guiada también por preferencias generales, valores, apreciaciones, aunque no se puedan resumir en escuálidas y tristes  consignas.