La complicada integración de los inmigrantes latinoamericanos en EEUU

 Ricardo Osvaldo Rufino   mir1959@live.com.ar

El autor de la consagrada obra “El choque de las civilizaciones”, el historiador Samuel Huntington, argumentó en su más reciente libro, titulado “Quiénes somos”, que los Estados Unidos de América se encuentran en peligro de desintegrarse por la avalancha de inmigrantes hispanos. Escribió que “el desafío más inmediato y más serio a la tradicional identidad de los Estados Unidos viene de la inmensa y continua inmigración de América Latina, especialmente de México, y de las tasas de natalidad de esos inmigrantes. ¿Podrán los Estados Unidos seguir siendo un país con un solo idioma y una cultura predominantemente angloprotestante? Al ignorar esta pregunta, los americanos están aceptando pasivamente su eventual transformación en un país de dos pueblos con dos culturas diferentes (anglo e hispana), y dos idiomas (inglés y español)”, se alarmaba el autor.

Analicemos estos dichos. A causa de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y de la campaña anti libre comercio de los sindicatos de trabajadores, creció el sentimiento xenófobo en el país del Norte. En diversos medios comenzó a hablarse abiertamente de que la ola de inmigrantes latinoamericanos estaba causando hacinamiento en las escuelas, los hospitales y los servicios públicos del país.

Una nota de la revista “Time” señaló que la falta de controles más férreos en la frontera con México podría ser utilizada por terroristas islámicos para infiltrarse en Estados Unidos.

Los partidarios de esta teoría constantemente afirman que los inmigrantes mexicanos no se asimilan a la cultura local como lo hicieron los europeos y exponen ejemplos llamativos: dicen que “José”  ha reemplazado a “Michael” como el nombre más popular para los niños recién nacidos en California, y que los mexicano-americanos apoyan al seleccionado de fútbol mexicano cuando éste se enfrenta con el de los Estados Unidos. En esta misma línea, el periodista de CNN Lou Dobbs aseveró que “la avalancha de inmigrantes mexicanos constituye una importante amenaza potencial a la integración cultural y política del país”.

A mi criterio, no tienen razón. En primer término, porque la historia de los inmigrantes latinoamericanos muestra que, en la segunda generación, hablan perfecto inglés y están integrados a la sociedad estadounidense. Y en segundo lugar, aunque numerosos inmigrantes en Miami no hablan inglés, sus hijos y nietos sí los hablan. Y Miami se ha convertido en un centro de negocios internacionales, precisamente por contar con una clase profesional bilingüe, capaz de funcionar perfectamente en el ámbito de ambas culturas.

Por otra parte, existe un motivo netamente pragmático que se les escapa a algunos analistas y que tiene que ver con la necesidad que tendrá Estados Unidos de incrementar su integración económica con América Latina. Esto es porque si la Unión Europea y las naciones del sudeste asiático continúan el exitoso proceso de consolidación de sus bloques comerciales, los Estados Unidos no podrán quedarse atrás y deberán acelerar su acercamiento con el resto del continente. Así como las empresas alemanas mudaron algunas de sus plantas a Polonia o República Checa para producir automóviles más eficientemente y a mejores precios, y Singapur (un país pequeño pero con enorme capacidad productiva) a partir de 2007 elabora buena parte de sus bienes en China gracias al acuerdo de libre comercio asiático, los Estados Unidos deberán hacer lo mismo con América Latina o con otra región del mundo, de otro modo sus propias empresas perderán competitividad. Hasta aquí, parece claro que los grandes empresarios norteamericanos se resisten a trasladar sus plantas productivas a sitios donde el costo de la mano de obra es marcadamente más bajo, pero todo indica que la necesidad de competir tendrá para ellos “cara de hereje” y los obligará. La historia demuestra que el rumbo de las transformaciones económicas es prácticamente imposible de ser modificado.

Otro elemento digno de ser observado con detenimiento es explicado por el periodista y escritor Andrés Oppenheimer, en su libro “Cuentos chinos”: “El abaratamiento de las llamadas telefónicas internacionales, la televisión por satélite e Internet están acercando enormemente a la diáspora latinoamericana a sus países de origen. Hoy día, los mexicanos, argentinos, colombianos y venezolanos pueden ver en sus casas en Los Ángeles, Nueva York o Miami los mismos noticieros que ven sus hermanos en Ciudad de México, Buenos Aires, Bogotá o Caracas. Millones de latinoamericanos leen a diario los periódicos de sus países de origen. Este es un fenómeno nuevo, producto de la revolución tecnológica, que tiende a acercar enormemente a la comunidad latina a sus propios países. Este factor los tranquiliza y les da bríos renovados para intentar la adaptación”.

Elementos, factores, cambios, modificaciones, en definitiva, hechos que demuestran que Huntington no tuvo razón con su predicción, quizás porque no evaluó correctamente hasta qué  punto los procesos económicos terminan condicionando las conductas sociales o hasta las intenciones de las personas, e incluso hasta pueden moldear el universo cultural de un país o región.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: